Reordenamiento del perro en la sociedad

Hay múltiples puntos en común que se dan en casi todas las sociedades, los más generales son la falta de información, desinterés de los gobiernos de turno en campañas adecuadas, mal asesoramiento hacia los propietarios o futuros propietarios de perros, falta de ética profesional en algunos criadores, veterinarios y adiestradores, falta de lugares adecuados como parques y plazas, hasta desinterés del mismo dueño por su mejor amigo.

Todo ésto conlleva a que el grueso de la gente, no sepa elegir la raza adecuada a sus expectativas, y aparte no la saben manejar correctamente.

También decanta sistemáticamente en un gran porcentaje de abandonos, acompañado el porcentaje restante de la falta de moral y compromiso que tienen algunos ciudadanos al comprar o adoptar un perro.

Todo desemboca a un desequilibrio, que las personas que están en contra de los perros, tengan más puntos negativos para hablar, que ocurran accidentes ( atropellos de perros ), por falta de manejo del propietario y mordidas ( de las que generalmente los culpables son los dueños y no los perros ).

Generalmente el nuevo propietario carece de información ( que se la tendría que dar el gobierno por medio de campañas adecuadas en afiches, diarios, revistas, radio y televisión ), sobre cómo capacitarse previamente antes de adquirir un perro, tanto si va a estar preparado como para cuidarlo, mantenerlo y darle una educación adecuada.

El carecer de conocimientos al adquirir una raza determinada, y no saber si se va a adoptar a nuestra psiquis, posibilidades, familia, pretensiones, estilo de vida y lugar determinado, trae una supuesta » ignorancia » por parte del ciudadano desinformado.

No puedo tratar de » ignorantes «, seguramente a personas de un nivel medio social hacia alto, pero sí carentes de información, de la cual son también culpables al no obtenerla ni preocuparse.

También cuándo me refiero a la falta de ética profesional, los criadores al presentarse una persona por la compra de uno de sus ejemplares, deberían cuestionarles al respecto de sus pretensiones en cuanto al perro que desean adquirir y si es correcta la raza que están buscando, si el criador es consciente, capacitado, noble y responsable, se dará cuenta si algo andará mal en el futuro y no debe vender el perro si no concuerdan los parámetros que se autodeterminó entre raza, características, en función hacia el nuevo propietario.

También es muy importante la responsabilidad del criador al seleccionar los ejemplares de su criadero, de proponerse criar y no » fabricar » perros, es simplemente una cuestión de querer hacer las cosas bien. Información hacia el criador hay suficiente, como para tener en el criadero una buena base, que disminuya la posibilidad que nazcan perros defectuosos, hechos por malos cruzes y no tener perros debidamente seleccionados en el plantel de cría. El criador » debe » actualizarse, perfeccionar sus métodos y sumergirse en el estándar de la raza que se propuso criar.

Al vender ese perro » defectuoso » o con un problema fenotípico o psíquico latente a un ciudadano totalmente desinformado, trae un problema » seguro » en el futuro mediato, que puede derivar en accidentes y luego en el abandono del animal, por los problemas aparejados de la incompatibilidad.

Con los veterinarios también es muy frecuente dar consejos al dueño de un cachorrito que acude a su veterinaria, como si fueran grandes adiestradores y etólogos profesionales, no descarto excepciones a la regla, pero eso deriva a no solucionar el problema de la educación del cachorro en el lapso de tiempo que tendría que haber ocurrido ( tendrían que haber recomendado un adiestrador ). Si en segunda instancia el dueño al no encontrar una solución , llama por su cuenta a un adiestrador, y tiene la mala suerte que éste realiza el adiestramiento del perro sin aconsejarle una previa educación, y no le brinda al propietario su instrucción de manejo adecuada, estamos frente a un verdadero » caos » profesional, que deriva a que el dueño » colapse de errores » y sistemáticamente tenga que verse obligado a regalar o abandonar el perro.

Obviamente que no generalizo, están los que hacen las cosas bien, pero esa ética profesional abarca un 50% a nivel mundial, el resto es puro mal asesoramiento, una cadena de errores.

Planteos:

  • Si el que antes vendía diez perros, y por la nueva información adquirida por la gente, al cuestionar al criador y vendedor sobre la procedencia y cruce del cachorro, ahora se encuentra que vende dos, solamente le quedan dos caminos: desaparecer, quebrar, dedicarse a otra cosa, o simplemente que estén obligados por la situación a capacitarse, mejorar el plantel de cría, instalaciones adecuadas e higiene debida y por supuesto vender el perrito a quien corresponda y asesorarlo.

 

  • El criador y adiestrador deben interactuar con el veterinario, si a mí, que soy adiestrador y criador, alguien me pregunta sobre un tema de salud, lo primero que digo es » no sé «, llévelo a su veterinario, y así tendría que ser y funcionar, cada uno en su tema y el eje del problema empezará a funcionar correctamente.

 

  • Si logramos una uniformidad de criterios en general, como que sea tratar de limpiar la » imagen » del perro en nuestra sociedad, el que antes podía llegar a pensar que el perro era algo desagradable y molesto, ahora pueda creer en tener un excelente compañero y nuevo miembro de la familia, que les traerá felicidad en vez de problemas. De a poco la visión del perro de mucha gente se irá cambiando, y los problemas solucionando.

 

  • Es cuestión de proponérselo primero, uno mirando hacia nuestros perros, después como comunidad que demuestre una gran convivencia y perfecta adaptabilidad a un sistema donde el perro esté incorporado, y por último como personas responsables e inteligentes que lo único que quieren es que aquellos que miraban al perro con desconfianza e ignorancia, lo puedan mirar de una forma agradable y convivir en armonía, sabiendo de que se trata.

 

  • Me gustaría que no sea una utopía…, que un deseo se haga realidad.

» Solo aquel que nunca tuvo un perro, ni sintió amor por él, puede decir que no le gusta ni respetarlo. «