Pautas para la llegada del bebé

La llegada del bebé es a menudo motivo de preocupación por parte de los padres ya que no saben cual será la reacción del perro de la familia hacia el.

Por eso es importante que los padres y el perro se adapten a los nuevos acontecimientos con suficiente antelación, siguiendo estas pautas.


2 meses antes de la llegada del bebé

Todo lo que va a cambiar en la vida del perro cuando llega el bebé DEBE empezar a cambiar 2 meses antes de la llegada.
Por ejemplo: si el perro va a salir menos veces cuando llega el bebé, habrá que acostumbrarlo a salir menos ya 2 meses antes.

Acostumbrar el perro al carro del bebé, practicando en casa y incluso fuera; acostumbrar el perro al olor de la habitación del recién nacido y a todos los cambios que se van a producir en la casa.

Cuando tenemos el bebé

El perro tiene que tener la percepción que va a llegar una nueva vida en casa.
Desde que entramos por la puerta es importante transmitir calma y dejar que el perro vea y olisquee el bebé, siempre en los limites razonables, está claro.

El perro tiene que ser atendido primero en cuanto entramos en casa con el bebé: premiamos entonces la buena conducta, jugamos un rato con el y le damos cariño.

La presencia del niño siempre debe ser positiva para el perro, asociándola a algo positivo: cuando estamos dando de comer al bebé, podemos dar una golosina o el kong al perro; cuando el bebé llora, atendemos al perro con juego o otra actividad.
Al contrario, cuando el bebé duerme hay que ignorar al perro como si no existiera.

En general la 2 reglas fundamentales son:

  • en presencia del bebé despierto: atender al perro primero
  • cuando el bebé duerme o no está presente: ignorar la presencia del perro

Nunca dejar el perro solo con el bebé.

Supervisionar siempre cualquier interacción perro-bebé, con naturalidad y sin crear un ambiente tenso.

Premiar toda conducta buena del perro en presencia del bebé.